Hoy sentí malestar y no tenía ganas de ir a enseñar la Palabra donde me tocaba; en una comunidad con pocos adultos y algunos niños pequeños bastante traviesos asistiendo. La inspiración se me había ido no sé a donde y también las jovencitas que debían acompañarme en esa visita no se encontraban.
Al llegar parecía que no iba a venir nadie; qué bueno, pensé, que así regresaría más pronto a mi casa.
Finalmente vinieron unos adultos que yo no había visto desde hace un rato y unos cuantos niños. Apenas comenzamos a cantar y desapareció mi malestar. El Señor me ayudó con la enseñanza y pude compartir y hacerme entender, en idioma de ellos.
Luego volvimos a cantar y dijo de repente un niño de 9 años de edad, qué hermoso, hace llorar, ¿seguro que cantaremos otra vez en la semana que viene?
---
Los últimos meses lo he pasado con niños y pollitos. Parece pasar lo mismo con los dos especies que trato de apoyar en su crecimiento, nacen bastantes pero pocos siguen ahí por mucho tiempo.
Hace poco tuve que despedir una comunidad, un grupo entero, por algunas razones, dejar de visitar allí. Eso me dolió y sigue doliendo, como también el hecho de que estos niños son prestados no más, y que muchos detalles de sus vidas no me corresponden.
Estando en esas, encontré este nido aquí cerca, y el Señor como que me dijo, mira, esto te encargué a ti, cuida y disfrútalo. Y seguro que lo he hecho, yo, la niña del bosque.
El crecimiento lo dará el Señor, ya lo sé. Con la sabiduría y fuerzas que Él me dé seguiré creciendo, además de cuidar y alimentar a los que ahora tenga a mi alcance.Un día veré volar a muchos de ellos.
Señor Todopoderoso, rey mío y Dios mío,
aun el gorrión halla casa cerca de tus altares;
también la golondrina hace allí su nido,
para poner sus polluelos.
Salmo 84:3
No hay comentarios.:
Publicar un comentario